Nuestra Historia
El camino de El Trébol semillas y abarrotes es también la historia de vida de su fundador, Víctor Sánchez Álvarez.
Originario de Toluca, Estado de México, creció en una familia humilde de cuatro hermanas y cinco hermanos. Desde los 11 años tuvo que trabajar para apoyar en los gastos del hogar. En su casa de adobe, entre sueños e ilusiones, nació uno de sus más grandes anhelos: tener un día su propia casa y su propio negocio, sabiendo que para lograrlo debía luchar con esfuerzo y constancia.
A su corta edad, Víctor se trasladó a la Central de Abastos de la Ciudad de México, donde trabajó en distintas bodegas y fue ganando experiencia. Después de varios años de aprendizaje, permaneció seis años consecutivos en una misma bodega, y fue ahí donde comprendió que para crecer verdaderamente debía dar un paso más: iniciar su propio camino.
Así, el 2 de septiembre de 2012 nació El Trébol semillas y abarrotes, un proyecto que comenzó sin capital, pero con algo mucho más valioso: determinación, fe y voluntad de salir adelante. El nombre El Trébol simboliza esa apuesta a la suerte que no llega sola, sino que se construye con esfuerzo, innovación y perseverancia.
Durante los primeros años, el negocio fue creciendo paso a paso, consolidándose como una bodega de confianza en la Central de Abastos de Iztapalapa. Sin embargo, en el 2020, un año de grandes retos, la empresa prácticamente tuvo que comenzar de nuevo. Con la experiencia adquirida y la misma determinación, El Trébol resurgió por segunda vez, demostrando que las adversidades se pueden transformar en oportunidades para crecer.
Hoy, más de una década después, El Trébol semillas y abarrotes se mantiene como un referente de compromiso, calidad y servicio, con la mirada puesta en el futuro y la convicción de seguir expandiéndose hacia nuevos mercados.
“Lucha, trabaja, arriésgate, que nada es fácil en esta vida, todo se consigue a base de esfuerzos, pero vale la pena.”